miércoles, 6 de abril de 2011

Envenenada ruleta rusa

Dos jornadas separan al Cáceres Creativa de redimirse o de darse de bruces en un trastazo monumental. Ya no vale nada de lo anterior. La notable campaña realizada durante muchas jornadas ha sido abortada con una avergonzante racha de tropiezos. Llegado este punto, el equipo se va a jugar todo en dos citas. Una en casa, el viernes y otra a domicilio. Por Tarragona y La Palma respectivamente pasan definitivamente los designios del equipo, que ya no tiene más margen de error. Pifiarla ahora ya no tiene vuelta atrás.

De los dos partidos, sacar al menos uno resulta de obligado cumplimiento. Sí o sí, ya está. Dar la campanada en ambos abriría la puerta para hacerse ilusiones hasta de acabar quintos y poder contar con el factor pista a favor. Bueno, yo creo que esto ya es fantasear demasiado dadas las carambolas que tendrían que acumularse, pero nunca se sabe.

No se debe perder de vista que jugar partidos en casa en los playoffs lleva aparejada una importante inyección económica. Un buen taquillazo en los choques más importantes de la temporada deja pasta. Ya no es que el equipo esté en condiciones de subir a la ACB, que vamos no lo está ni por asomo, pero es que la ecuación es bien sencilla: cuanto más partidos seas capaz de resistir en los playoffs, más salvas el presupuesto. Quedar fuera sería un cataclismo también en este sentido. El caso es que terminar noveno tampoco sería muchísimo mejor, pues tiene toda la pinta de que si el Cáceres cogiera el último vagón de este tren quedaría out a las primeras de cambio, probablemente en tres citas (de las cuales sólo una sería en casa). Es decir poca taquilla.

No voy a simplificar la importancia de meterse en los playoffs exclusivamente al tema económico, puesto que para el club estar ahí es un asunto también de prestigio. No han sido pocos los entrenadores que han desfilado por el Multiusos hartándose de decir que Cáceres estaba en el grupo de favoritos para ascender. Al equipo de Aranzana lo ponían un escaloncito detrás de Murcia y Xacobeo y a la misma altura que Burgos. Entonces daba esa sensación, pero... quién lo ha visto y quién lo ve. Es por eso la decepción ya no la quita nadie.  En cualquier caso, al menos aún se está a tiempo de salvar de algún modo parte de los muebles. Todo está en juego en dos partidos y hay que mentarlizarse en ello, como si fuera una eliminatoria de ida y vuelta.

EL MAL ROLLITO Vaya que cuando el manido asunto del ambiente del vestuario parecía estar bastante aplacado y con una presunción de entendimiento entre las partes, ahora resulta que se destapa una crispada relación entre el cuerpo técnico y médico. Vamos entre Gustavo Aranzana y Marcos Maynar más concretamente. El club, que califica la situación de insostenible, rompe la baraja por el lado del doctor, que deja de pertenecer a la disciplina cacereña. Maynar se va cabreado y con una rajadita que no veas del técnico. Ahora se echan el muerto de las lesiones de un lado para otro. Que si los entrenamientos no se planifican con cabeza, que si no sabemos porqué tardan tanto tiempo en recuperarse los jugadores... Mis conocimientos de fisiología deportiva son nulos y no me aventuraría ni siquiera a insinuar si pudiera existir alguna relación entre el planning de entrenamientos y las lesiones y sus lentas recuperaciones. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que todo esto llega en el peor momento. En el peor con diferencia. En un momento difícil en lo personal para Maynar, que hace escasamente una semana estaba otra vez involucrado en acusaciones sobre un nuevo presunto caso de dopaje -una sombra que parece perseguirle desde hace años a pesar de que nunca ha sido condenado judicialmente- y también en el peor momento para el equipo, que se va a jugar la vida en diez días en una ruleta rusa muy envenenada.

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