Cáceres DXT es el blog en el que intentaré dar mi punto de vista de los principales eventos deportivos de la ciudad. Especialmente realizaré un seguimiento de los clubes más destacados, tratando tanto la actualidad como las curiosidades. Yo aportaré mi granito de arena, pero la esencia de este sitio es vuestra opinión. Bienvenidos
martes, 21 de diciembre de 2010
El Cáceres se vuelve muy casero
Puede ser el tiempo. Con este frío invernal a uno no le apetece demasiado pisar la calle. El termómetro y las lluvias hacen que uno no tenga demasiadas ganas de salir de casa. Uno se vuelve irremediablemente más casero que en otras épocas del año. ¿Dónde vas a ir con la que está cayendo? Pues este fenómeno de recogimiento doméstico parece que también está invadiendo colectivamente al Cáceres 2016. Y es que, ¿dónde se va a estar más a gustito que en casa? En el Multiusos los chicos de Aranzana están tan arropados por su gente, por su ambiente... cualquiera sale ahora a pistas de aquí o allá. De hecho, de los últimos cuatro partidos fuera de casa, el equipo no ha vendido ni una escoba. Al principio de temporada era de otra manera, pero últimamente... En casita, en cambio, las cosas son tan distintas. Si no hubiera sido por el líder Monbús Blue:sens (el equipo de los mil nombres Xacobeo, Obradoiro...) el Cáceres sumaría un 100 por 100 de efectividad como local.
Tonterías o no, lo cierto es que el equipo suma ya cuatro partidos seguidos sin ganar fuera, algo que un candidato a estar ahí arriba al final no puede permitirse de ninguna manera. Caer en la pista del Murcia es algo que entra dentro de la lógica. Además, los de Aranzana dieron la cara durante tres cuartos y sólo sufrió un espectacular desplome en los últimos diez minutos. La amplitud de banquillo suele dejarse notar en estos casos cuando el partido llega a su tramo definitivo. Pero si a ese mayor fondo de armario le sumas que los cacereños no podían contar con uno de sus dos americanos, la desventaja ya empieza a ser más notable. McCoy va todavía para rato. Hasta que no pase un mes sus compañeros no le verán el pelo en pista y entre medias habrá unos cuantos de partidos que tendrán que apañárselas sin él. No es que McCoy esté haciendo una temporada de relumbrón, pero su ausencia se nota. En estos casos, en otro club, en otro momento... la situación se resolvería con un cambio de cromos y pelillos a la mar. Pero, ahora nadie está para tirar cohetes y hacer grandes dispendios económicos. Decisión que me parece muy acertada, especialmente dentro de un club en el que se mira hasta el último céntimo.
EL OTRO FRANCIS Pero claro, reforzar el juego interior, aunque sea de manera interina, también es necesario si no se quiere que una racha negativa de resultados en este tiempo de espera frene la trayectoria deportiva. Así, el club se ha traído temporalmente a Francis Koffi. El ex del Ourense no tiene el perfil de McCoy, sino más bien es un jugador de músculo, pero de menos centímetros. Pero claro, a estas alturas es complicadísimo encontrar en el mercado algo que se adapte a las necesidades del equipo, que esté libre y que acepte venirse como temporero. Ahí teníamos al hombre entrenando en Valladolid y suponemos que llegará listo para echar un cable desde el primer momento. En este tiempo se verá el rendimiento que ofrece y si al club le interesa seguir contando con sus servicios. De él va a depender principalmente.
Koffi no es un pívot pívot. Sus 2.03 le convierten más bien en alero alto y aunque ayude al rebote (la temporada pasada promedió 3 capturas de promedio por partido) el peso del juego interior lo seguirán llevando los que ya están. Humphrey, el hombre, está jugando a un nivel más que óptimo. Sólo las lesiones le están mermando. Los que tienen que dar un paso adelante son los que aparecían a principio de temporada como pívots reservas, Antelo y Sanguino.
Antelo, por su parte, está teniendo un gran protagonismo y aporta quilates de calidad cuando está en pista. No es de los que se pegue por dentro, pero su tiro exterior (algo ortopédico, todo hay que decirlo) es más que efectivo. El estilo Garbajosa se está contagiando últimamente entre los pívots y Antelo parece uno de ellos. Obliga a sus pares a salir fuera a defenderle y abre espacios. Tampoco se puede decir que le tenga alergia a la pintura, porque también ayuda al rebote con efectividad y puede anotar debajo.
No me gusta cuando oigo que a Sanguino se le queda grande la Adecco Oro. Para nada estoy de acuerdo con esto. Es verdad que no es un jugador que le vaya bien en el cuerpo a cuerpo con los morlacos que se suelen pegar ahí dentro, pero tiene otras armas como su tirito de cuatro metros que también son muy aprovechables. Hay que reconocer que su ansiedad por hacerlo bien le pasa factura a veces y le precipita un poco. Sin embargo, cuando se le da más confianza responde. En los dos últimos partidos ha salido en el cinco inicial. ¿Resultado? En el partido frente al Axarquía fue el que despegó a su equipo, con siete puntos casi consecutivos. Espero que en estos partidos venideros en los que teóricamente va a disponer de más minutos sea capaz de reivindicarse.
Y llega el León. Partido con feeling para Aranzana, donde se forjó como entrenador de primer nivel, y ciertamente importante para el equipo. Se enfrentarán dos de los candidatos a meterse en una particular Q3 al final de la liga regular. Ambos estarán seguro en la frontera de tener el factor pista a favor en la primera eliminatoria y este partido puede ser importante para determinar el orden. Al menos jugar en el Multiusos da un puntito extra a favor. Y es que con este equipo tan casero...
sábado, 11 de diciembre de 2010
Lujazo nostálgico
10 de agosto de 1984. Fecha de uno de los recuerdos más imborrables de mi infancia. La selección española de baloncesto lograba la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Recuerdo que aquella madrugada mi madre me despertó para ver aquel partido mítico. Probablemente, el más mítico. España desafiaba a unos Estados Unidos inabordables por aquella época (en la actualidad ha cambiado mucho el cuento). Con la inocencia que me daban los diez añitos no era consciente de que delante estaban 'dioses' del baloncesto de aquella generación (Michael Jordan, Pat Ewing, Chris Mullin...) y hasta soñaba con que aquella brava selección de Antonio Díaz Miguel podía traerse el oro para casa. Como todos sabéis se cumplió el pronóstico lógico y España no se proclamó campeona olímpica. Sin embargo hizo algo quizás más grande. Logró que el ba-lon-ces-to (que diría Pepu Hernández en tono reivindicativo) consiguiera su espacio, popularizándose enormemente en España. Hizo que la generación de chavales que crecimos con aquella gesta se nos metiera el basket en la sangre. Entre aquellos grandes ídolos de niñez estaban Corbalán y Romay, además, de Fernando Martín, Epi, Solozabal, Iturriaga, Andrés Jiménez...
10 de mayo de 1992. Me rondaba ya la mayoría de edad, cuando viví otro momento mágico. Muy probablemente el momento más mágico que haya vivido la ciudad de Cáceres jamás. Un fenómeno deportivo se había convertido en el tema favorito de las tertulias de los cacereños. El equipo de baloncesto, que militaba en la Primera Divisón (segunda categoría nacional), acababa de ascender, pero se estaba convirtíendo en uno de los equipos más destacados de la competición. Andorra, Gijon, Canarias, Prohaci Mallorca o el propio Badajoz pelearían por subir a la Liga ACB, esa competición donde jugaban entre otros aquellos mitos que habían logrado la plata olímpica del 84. Pues bien, el Cáceres lo logró. Jordi Freixanet anotó la canasta de su vida. La que daba el ascenso. La que hizo explotar la locura desde la pista de la Ciudad Deportiva hasta el último rincón de la parte antigua. Desde Jiri Okac hasta Ángel de Pablos, el equipo que entrenaba Martín Fariñas abrió la puerta para que la ciudad pudiera vivir por primera vez eso del deporte de élite. De la misma manera que el combinado olímpico del 84 había promocionado con éxito el basket en todo el país, el Cáceres CB enganchó a toda la ciudad al deporte de la canasta.
Las fechas de estos dos hitos históricos permanecen grabadas en el disco duro que es mi memoria dentro de la carpeta de 'momentos inolvidables'. Es por ello, que el partido que disputaron ayer las leyendas de la selección española frente a los legendarios jugadores del Cáceres me tocó un poquito. Ver por un lado a Corbalán y a Romay y por el otro a Jiri, a Freixanet, a 'Fariñas'... enlazó de repente esas dos gestas que han hecho que mucha gente adore este deporte. Y yo también.
El partido tuvo su puntito por este rollo nostálgico. Además, nos valió para comprobar que el tiempo no es algo que pase sólo por uno. Hubo mucho hielo al final del partido para las maltrechas rodillas de jugadores que han cogido unos pocos de kilos, coronillas con bastante menos pelo, canas a tutiplén...
Pero como todo, los hay que se mantienen mejor y otros que deben haber quedado bastante hartos de tanto gimnasio a lo largo de sus carreras y ahora le dan más a la chistorra. Romay, desde que dejó el Mira Quien Baila, me parece que no se menea mucho. Eso sí, es un espectáculo en sí mismo. Enorme personaje. Enrique Fernández viene a ser su equivalente en las figuras de los cacereños. Gordito y todo, sigue con una mano prodigiosa, a pesar de que dice que no toca un balón desde que se retiró. Corbalán sigue siendo el cerebro. Además, para su edad está en unas excelentes condiciones físicas y sigue siendo competitivo. Lo que pasa es que al lado de Tomás Jofresa, su nivel de exigencia pasó más inadvertido. El ex del Joventut sigue teniendo aspecto de jugador profesional y casi que daría el pego como compañero de Cherry y Mediano ahora en el Cáceres. Fue el que se tomó la 'pachanga' (no nos engañemos) más en serio. El que dio el nivel más alto probablemente fue Mike Hansen, que ha estado jugando a esto hasta hace un par de años en Liga EBA. Siempre ha representado más edad de la que verdaderamente tiene (39 años), pero a pesar de su pelo blanquecino, de motor anda muy bien.
Por otra parte, a Jiri habría que proponerle para que le pusieran una estatua en la ciudad. No falla nunca. Y mira si tenía excusa para no haber estado. Pues no. Cada vez que hay un evento así, él se enfunda las botas de basket y se viene de la República Checa a estar en la ciudad que más le ha marcado deportivamente. La gente aquí le quiere y eso se palpa a simple vista. El afecto es mutuo. Además, por él parece que no pasa el tiempo en lo físico. A éste le dicen que se quede para echar un cable al equipo y aquí que se viene otra vez...
10 de agosto de 1984. Fecha de uno de los recuerdos más imborrables de mi infancia. La selección española de baloncesto lograba la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Recuerdo que aquella madrugada mi madre me despertó para ver aquel partido mítico. Probablemente, el más mítico. España desafiaba a unos Estados Unidos inabordables por aquella época (en la actualidad ha cambiado mucho el cuento). Con la inocencia que me daban los diez añitos no era consciente de que delante estaban 'dioses' del baloncesto de aquella generación (Michael Jordan, Pat Ewing, Chris Mullin...) y hasta soñaba con que aquella brava selección de Antonio Díaz Miguel podía traerse el oro para casa. Como todos sabéis se cumplió el pronóstico lógico y España no se proclamó campeona olímpica. Sin embargo hizo algo quizás más grande. Logró que el ba-lon-ces-to (que diría Pepu Hernández en tono reivindicativo) consiguiera su espacio, popularizándose enormemente en España. Hizo que la generación de chavales que crecimos con aquella gesta se nos metiera el basket en la sangre. Entre aquellos grandes ídolos de niñez estaban Corbalán y Romay, además, de Fernando Martín, Epi, Solozabal, Iturriaga, Andrés Jiménez...
10 de mayo de 1992. Me rondaba ya la mayoría de edad, cuando viví otro momento mágico. Muy probablemente el momento más mágico que haya vivido la ciudad de Cáceres jamás. Un fenómeno deportivo se había convertido en el tema favorito de las tertulias de los cacereños. El equipo de baloncesto, que militaba en la Primera Divisón (segunda categoría nacional), acababa de ascender, pero se estaba convirtíendo en uno de los equipos más destacados de la competición. Andorra, Gijon, Canarias, Prohaci Mallorca o el propio Badajoz pelearían por subir a la Liga ACB, esa competición donde jugaban entre otros aquellos mitos que habían logrado la plata olímpica del 84. Pues bien, el Cáceres lo logró. Jordi Freixanet anotó la canasta de su vida. La que daba el ascenso. La que hizo explotar la locura desde la pista de la Ciudad Deportiva hasta el último rincón de la parte antigua. Desde Jiri Okac hasta Ángel de Pablos, el equipo que entrenaba Martín Fariñas abrió la puerta para que la ciudad pudiera vivir por primera vez eso del deporte de élite. De la misma manera que el combinado olímpico del 84 había promocionado con éxito el basket en todo el país, el Cáceres CB enganchó a toda la ciudad al deporte de la canasta.
Las fechas de estos dos hitos históricos permanecen grabadas en el disco duro que es mi memoria dentro de la carpeta de 'momentos inolvidables'. Es por ello, que el partido que disputaron ayer las leyendas de la selección española frente a los legendarios jugadores del Cáceres me tocó un poquito. Ver por un lado a Corbalán y a Romay y por el otro a Jiri, a Freixanet, a 'Fariñas'... enlazó de repente esas dos gestas que han hecho que mucha gente adore este deporte. Y yo también.
El partido tuvo su puntito por este rollo nostálgico. Además, nos valió para comprobar que el tiempo no es algo que pase sólo por uno. Hubo mucho hielo al final del partido para las maltrechas rodillas de jugadores que han cogido unos pocos de kilos, coronillas con bastante menos pelo, canas a tutiplén...
Pero como todo, los hay que se mantienen mejor y otros que deben haber quedado bastante hartos de tanto gimnasio a lo largo de sus carreras y ahora le dan más a la chistorra. Romay, desde que dejó el Mira Quien Baila, me parece que no se menea mucho. Eso sí, es un espectáculo en sí mismo. Enorme personaje. Enrique Fernández viene a ser su equivalente en las figuras de los cacereños. Gordito y todo, sigue con una mano prodigiosa, a pesar de que dice que no toca un balón desde que se retiró. Corbalán sigue siendo el cerebro. Además, para su edad está en unas excelentes condiciones físicas y sigue siendo competitivo. Lo que pasa es que al lado de Tomás Jofresa, su nivel de exigencia pasó más inadvertido. El ex del Joventut sigue teniendo aspecto de jugador profesional y casi que daría el pego como compañero de Cherry y Mediano ahora en el Cáceres. Fue el que se tomó la 'pachanga' (no nos engañemos) más en serio. El que dio el nivel más alto probablemente fue Mike Hansen, que ha estado jugando a esto hasta hace un par de años en Liga EBA. Siempre ha representado más edad de la que verdaderamente tiene (39 años), pero a pesar de su pelo blanquecino, de motor anda muy bien.
Por otra parte, a Jiri habría que proponerle para que le pusieran una estatua en la ciudad. No falla nunca. Y mira si tenía excusa para no haber estado. Pues no. Cada vez que hay un evento así, él se enfunda las botas de basket y se viene de la República Checa a estar en la ciudad que más le ha marcado deportivamente. La gente aquí le quiere y eso se palpa a simple vista. El afecto es mutuo. Además, por él parece que no pasa el tiempo en lo físico. A éste le dicen que se quede para echar un cable al equipo y aquí que se viene otra vez...
En fin, que tenerlos a todos ellos aquí el viernes fue una gozada y una excusa para echar la mente atrás y rememorar momentos inolvidables y volver a ver a figuras que ya forman parte de la historia de nuestro baloncesto.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
José Luis Montes y su pócima mágica
No es Panoramix. Es Jose Luis Montes. No tiene a su lado ni a Asterix ni a Obelix, sino a Luismi, Rocha y Mauri. No procede de un reducto galo frente al Imperio Romano, sino que viene de una nutrida trayectoria en banquillos de equipos como Jaén, Marbella o Algeciras... Pero bien parece que el nuevo técnico del Cacereño ha llegado al Príncipe Felipe como un druida del fútbol con una pócima mágica debajo del brazo. Y es que cuesta creer que haya sido capaz de sumar 13 puntos en tan solo 5 partidos con un equipo que estaba hundido en lo más bajo de la clasificación. Estos son números más propios de un equipo que pelea por ascender.
El Cacereño es el equipo más enrachado del momento y hasta podía haber hecho pleno de no haber sido por el infortunio de ceder un empate en casa ante el Depor B en los instantes finales del choque, cuando el partido estaba bajo su control. Montes ha sido capaz de que el equipo crea en sí mismo y ha dejado muy atrás la imagen timorata que ofrecía cuando Manolo estaba al cargo de la plantilla. Con el exjugador del Atlético, el equipo verde había sumado únicamente 6 puntos en 11 partidos. Con estas cifras no creo que haya nadie que se atreva a cuestionar el cambio de titular en el banquillo cacereño.
TODA UNA EXHIBICIÓN En el partido del domingo ante el Getafe B, los de Montes ofrecieron su mejor imagen en lo que va de temporada y hasta fue capaz de golear, algo que se le había resistido al equipo de sobremanera en lo que iba de ejercicio. Hay que recordar que los verdes sólo habían visto puerta en 9 ocasiones a lo largo de los 15 partidos que llevaban jugados. Pues de un plumazo, el Cacereño también quiso romper con este sambenito y le hizo 4 a los canteranos getafenses.Y además, hasta ofreció un juego notable en el patético césped del Príncipe Felipe. Esto ya es de nota.
El equipo tiene las líneas más juntas, toca más, los jugadores se ofrecen y saben leer mejor los partidos. La mejoría no se circunscribe estrictamente a los números, sino que se aprecia claramente en el campo. No faltará quien eche ya las campanas al vuelo y suspire por ver al equipo acercándose a los de arriba. A ver hasta cuando le dura la pócima mágica a Montes. Por de pronto dijo que sacaría al equipo del descenso antes de Navidades. Dicho y hecho. Y hasta le ha sobrado tiempo.
lunes, 6 de diciembre de 2010
El 'mal del viajero' frena al Cáceres
¿Ocupar la quinta posición de la clasificación a estas alturas a una sola victoria del segundo es lo que se esperaba del Cáceres esta temporada? Sí. El equipo está en una óptima posición para luchar por sus objetivos fijados y está en todas las quinielas como candidato a luchar por el ascenso. Sin embargo, el devenir de las últimas jornadas ha aplacado un poco el entusiasmo con el que se inició la liga, especialmente atendiendo a los partidos que se han disputado lejos del Multiusos. Cuando uno mentalmente hace cábalas apriorísticas de los partidos que pueden ser ganables, casi nadie habría pensado que de los últimos tres desplazamientos a Alcázar de San Juan, Lugo y Palencia el Cáceres no iba a sacar ni un solo triunfo. Todos ellos están implicados en una carrera diferente a la de los de Aranzana siendo sus metas principales salvar la categoría. Este particular 'mal del viajero' que está atacando a los cacereños se remonta al 24 de octubre, fecha en la que obtuvieron su última victoria como foráneo. Precisamente con más sudores de los esperados y con un triple sobre la bocina de Jeff Xavier ante el entonces colista Lobe Huesca.
Es de justicia mencionar que el equipo ha sufrido este pequeño bache a raíz de los problemas físicos que han empezado a bombardear a la plantilla. Muchos de los jugadores referenciales del Cáceres llevan varias semanas arrastrando lesiones de distinta índole.Humphrey y McCoy, Cherry o Angulo son algunos de los que han tenido que pasar por la enfermería recientemente.
Por otro lado, el Cáceres afortunadamente puede presumir de tener un fortín en el Multiusos, donde únicamente el apabullante líder Obradoiro ha sido capaz de sumar en positivo esta campaña. Es por eso, que de no haber sido por este inesperado bajón como visitante el Cáceres podía haber dado un estirón y haberse afianzado en la segunda plaza fijándose como principal alternativa al, de momento, intocable cuadro gallego. Es el Murcia, el que ocupa ahora esa subdirección de competición y el que, tras el partido en casa del viernes ante el Axarquía, el siguiente en testar si los de Aranzana ya han superado su particular 'mal del viajero'.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
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